Skittles no son los dulces que compras en el pasillo de caja. Es un juego de bolos de la vieja escuela con raíces profundas en la historia británica. La gente lo jugó durante siglos. Lo encontrarías en pubs y clubes. La acción se concentró en el oeste de Inglaterra, las Midlands, el sur de Gales y el sureste de Escocia.
Las reglas cambiaron por ciudad. Los métodos de puntuación también cambiaron. Pero la mecánica central siguió siendo la misma. Los jugadores lanzaron una bola pesada a nueve bolos de cabeza ovalada. Los bolos formaban un diamante. Esa configuración estaba a unos 21 pies de distancia del jugador de bolos. ¿La pelota en sí? Generalmente madera o caucho. Pesaba alrededor de 10 libras (4,5 kilogramos).
Ganar significaba derribar todos los bolos. Necesitabas hacerlo en la menor cantidad de lanzamientos. Esos éxitos se denominaron “tizas”. Bastante simple.
El control de esta antigua forma de juego lo asumió la Asociación Amateur de Bolos, que especificó las dimensiones de la pista y la distancia entre cada uno de los nueve bolos en el marco de diamantes.
Hubo un problema en Londres. El juego evolucionó allí. Los jugadores de bolos no usaban la bola redonda. Usaron algo llamado “queso”. Era plano, redondo y en forma de pan. Fabricado en madera de palo santo. Cosas pesadas. Pesaba entre 12 y 14 libras (5,4 a 6,4 kg).
¿Por qué la diferencia? Probablemente tradición. La versión londinense parecía más antigua, más basada en hábitos locales específicos. La Asociación Amateur de Bolos finalmente intervino para regular el deporte. Arreglaron las dimensiones del callejón. Bloquearon el espacio entre pines. Llegó la estandarización, pero el sabor regional permaneció.
El juego no desapareció simplemente. Permaneció en el fondo de la cultura de pub. Todavía se juega hoy en día, aunque pocos conocen las reglas. El desafío es real. Una pelota de 10 libras pesa. La precisión importa más que la fuerza bruta. Golpear el pin correcto a 21 pies requiere precisión.
¿Está desapareciendo? Difícilmente. En los lugares donde se mantiene, es un evento comunitario. No sólo un juego rápido. Un rito. El olor a cerveza rancia se mezcla con el ruido sordo de la madera contra la madera. El “queso” de Londres añade una capa de dificultad. O simplemente variedad.
No lo encontrarás en todos los pubs. Pero busque las señales. Busque los carriles. El juego persiste. Espera a que alguien recoja la pelota. Apuntar al diamante. Para intentarlo con los nueve. La marca de tiza está esperando.




























