Cómo Helena Modjeska conquistó a Shakespeare a ambos lados del Atlántico

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Nacida en Cracovia el 12 de octubre de 1840, Helena Modjeska no era sólo una actriz polaco-estadounidense. Fue una fuerza de la naturaleza que dominó 260 papeles entre clásicos de Shakespeare y éxitos contemporáneos. Actuó en polaco e inglés. Sobrevivió a los fracasos de la ganadería y a las barreras del idioma. Terminó como un ícono en Bay Island en Newport Beach, donde murió el 9 de abril de 1909.

Su camino hacia el estrellato fue complicado. Su padre era músico. Se casó desde el principio con un actor llamado Gustav Modrzejewski. Se unieron a un grupo de jugadores ambulantes. Era inestable. En 1868 se casó con el conde Bozenta Chlapowski, político y crítico. Este matrimonio cambió su trayectoria. Comenzó a actuar en Varsovia. Permaneció allí durante años, forjándose una reputación que con el tiempo cruzaría el océano.

Dominando lo trágico y lo cómico

Lo que hizo que Modjeska se destacara no fue sólo su presencia. Era su alcance.

Sus papeles trágicos fueron grandes éxitos. Ella interpretó a Ofelia. Julieta. Desdémona. La reina Ana en Ricardo III. Abordó la Princesa Éboli de Schiller. Ella encarnó a Tisbé de la obra de Victor Hugo. Le dio vida a Mazeppa de Juliusz Słowacki con intensidad.

Pero ella no era sólo una reina del drama. La comedia era su patio de recreo. Beatrice en Mucho ruido y pocas nueces era una de las favoritas. También se movió con facilidad hacia piezas modernas. Interpretó obras de Gabriel Legouvé. La familia Dumas, padre e hijo, estaban en su currículum. También lo fueron Guillaume Augier y Alfred de Musset. Representó obras de Octave Feuillet y Victorien Sardou. Ella no era quisquillosa. Ella era competente.

El desvío de California y el regreso a Londres

En 1876, Modjeska y su marido se mudaron a California. Se establecieron en un rancho. Se suponía que iba a ser una nueva vida. Fue un fracaso. El negocio no funcionó. Así que volvió a lo que sabía.

Regresó a los escenarios en San Francisco en 1877. Actuó en una versión inglesa de Adrienne Lecouvreur. Su inglés era pobre. No importaba. Tuvo mucho éxito. Los críticos la amaban. El público acudió en masa para verla.

Continuó actuando principalmente en Estados Unidos. Pero no olvidó sus raíces ni sus ambiciones. Viajó a Londres de vez en cuando. En 1881, finalmente cumplió un gran sueño. Interpretó a Shakespeare en un escenario inglés. Fue una validación que probablemente significó más para ella que cualquier regreso de la taquilla estadounidense. También actuó en otros lugares del Reino Unido.

Un legado preservado en forma impresa

La historia de Modjeska no terminó con su reverencia final. Su vida quedó documentada en su autobiográfico Memorias e impresiones de Helena Modjeska. El libro se publicó en 1910, un año después de su muerte. Es un testimonio de una carrera que unió culturas, idiomas y continentes.

Comenzó en Varsovia. Se mudó a California. Terminó en Newport Beach. En el camino, demostró que el talento no