Una nueva investigación dirigida por la Queen’s University Belfast (QUB) sugiere que el dragado comercial de arena en Lough Neagh puede estar causando daños ambientales mucho más amplios y persistentes de lo que se pensaba anteriormente. Al combinar mapas de sonar avanzados con imágenes satelitales, los científicos han descubierto evidencia de que las perturbaciones causadas por la extracción se extienden mucho más allá de los sitios mineros inmediatos.
La magnitud de la perturbación
Si bien en 2021 se otorgaron licencias de dragado para abastecer a la industria de la construcción, la huella física de estas operaciones parece ser mucho mayor que las áreas autorizadas. Utilizando una combinación de herramientas de alta tecnología, los investigadores han identificado dos problemas principales:
- Cicatrices físicas profundas: El mapeo de sonar revela que la extracción de arena puede bajar el lecho del lago de 10 a 20 metros, dejando fuertes cicatrices a su paso.
- Sedimentación generalizada: Las imágenes satelitales muestran que los sedimentos no están contenidos dentro de las zonas mineras. En cambio, se extiende por la mitad del lago.
El Dr. Neil Reid, científico principal del estudio, explica que este “desbordamiento” se produce a través de varios canales: barcos rebosantes de sedimento, hélices que agitan el lecho del lago y escorrentía de los depósitos de almacenamiento en tierra.
Riesgos ecológicos: más allá de la simple remoción de arena
El movimiento de sedimentos no es simplemente una cuestión de cambiar la topografía del lago; representa una amenaza directa a la salud del agua. La investigación destaca varias “profundas consecuencias ecológicas negativas” que podrían exacerbar las crisis ambientales existentes en el lago:
- Floraciones de algas: El dragado puede liberar nutrientes atrapados en el sedimento, lo que podría alimentar las floraciones de algas tóxicas de color verde azulado que han plagado el lago durante los últimos tres veranos.
- Calidad del agua: El aumento de la sedimentación reduce la claridad del agua y puede reducir los niveles de oxígeno disuelto.
- Pérdida de biodiversidad: Estos cambios en la química y la claridad del agua pueden dañar la vida silvestre en todo el ecosistema.
“Para que el lago se recupere, la gestión no puede centrarse únicamente en los nutrientes e ignorar las perturbaciones físicas”, advierte el Dr. Reid.
El conflicto: industria versus medio ambiente
Los hallazgos han recibido rechazo por parte de la industria. Lough Neagh Sand Traders (LNST), un grupo de empresas con licencia para extraer arena, sostiene que la investigación es incorrecta. Sostienen que evaluaciones de impacto ambiental anteriores concluyeron que no habría efectos adversos sobre la integridad del lago.
Este desacuerdo pone de relieve una tensión crítica en la gestión de Lough Neagh: el equilibrio entre apoyar a la industria de la construcción y preservar un recurso natural vital.
Posibles soluciones y necesidades regulatorias
A pesar de los preocupantes hallazgos, el Dr. Reid sugiere que el impacto ambiental no es inmanejable. Propone varias “formas prácticas” de mitigar el daño, entre ellas:
- Gestión en tierra: Cubrir pilas de arena para evitar la escorrentía impulsada por la lluvia.
- Ajustes operativos: Modificar las tasas de succión para limitar la liberación de sedimentos y reducir las velocidades de tránsito de las embarcaciones.
- Controles espaciales: Limitar el movimiento de embarcaciones a corredores específicos para contener el impacto.
El estudio concluye que para que cualquier plan de recuperación tenga éxito, la regulación y el cumplimiento del gobierno deben evolucionar. Los esfuerzos actuales, como el Plan de Acción de Lough Neagh, se centran en gran medida en reducir la escorrentía de nutrientes de la agricultura y las aguas residuales, pero esta investigación sugiere que sin abordar las perturbaciones físicas como el dragado, la recuperación del lago puede seguir estando fuera de alcance.
Conclusión: La investigación indica que el dragado de arena está provocando sedimentos generalizados en la mitad de Lough Neagh, lo que potencialmente alimenta la proliferación de algas tóxicas y daña el ecosistema. Para garantizar la recuperación del lago, los expertos sostienen que los reguladores deben abordar tanto los niveles de nutrientes químicos como las perturbaciones físicas causadas por la extracción industrial.






























