El físico que unió las fuerzas de la naturaleza

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Abdus Salam no se limitó a estudiar el universo. Ayudó a reescribir su libro de reglas.

Nacido en Jhang Maghiana, Punjab, India (ahora parte de Pakistán), fue un físico nuclear cuyo trabajo cerró la brecha entre dos fuerzas fundamentales de la naturaleza. En 1979 compartió el Premio Nobel de Física con Steven Weinberg y Sheldon Glashow. ¿Su logro? Formulando la teoría electrodébil.

Esta teoría explicaba algo profundo. Demostró que el electromagnetismo y la fuerza nuclear débil son en realidad dos caras de la misma moneda. Antes de esto, parecían entidades separadas. El trabajo de Salam demostró que estaban unidos.

De Lahore a Cambridge y más allá

El camino de Salam no fue lineal. Estudió en Government College en Lahore. Pero miró más allá. En 1952, obtuvo su doctorado. en física teórica de la Universidad de Cambridge.

Regresó a Pakistán entre 1951 y 1954. Allí se desempeñó como profesor de matemáticas. Fue un breve período. Regresó a Cambridge como profesor. Luego, en 1957, se convirtió en profesor de física teórica en el Imperial College of Science and Technology de Londres.

Este movimiento lo colocó en el epicentro de la física moderna. Fue aquí, en la década de 1960, donde hizo el trabajo pesado para su investigación ganadora del Nobel.

Rompiendo barreras

Salam fue el primer paquistaní en ganar un Premio Nobel. También fue el primer científico musulmán en recibir este honor. Eso no fue sólo personal. Fue simbólico. Demostró que el liderazgo intelectual no se limitaba a Occidente.

Se preocupaba profundamente por la accesibilidad. En 1964, ayudó a fundar el Centro Internacional de Física Teórica en Trieste, Italia. Su objetivo era específico. Quería apoyar a los físicos de los países del Tercer Mundo. Dirigió el centro hasta su muerte en Oxford, Inglaterra, el 21 de noviembre de 1996.

Los enlaces perdidos

Entonces, ¿qué descubrió exactamente?

Salam propuso que la fuerza electromagnética y la fuerza nuclear débil estaban vinculadas. Para demostrarlo, se basó en ecuaciones hipotéticas. Estas ecuaciones predijeron la existencia de partículas que nadie había visto todavía.

Los llamó bosones vectoriales débiles. En concreto, los bosones W y Z.

En aquel momento, estas partículas eran sólo matemáticas. Eran postulados. Pero las matemáticas se mantuvieron. Weinberg y Glashow llegaron a conclusiones similares utilizando razonamientos diferentes. Su trabajo combinado creó un marco sólido.

Verificación en el CERN

La teoría es una cosa. La prueba es otra.

La ciencia tardó más de una década en ponerse al día con la teoría. En 1983, los investigadores del CERN utilizaron potentes aceleradores de partículas para detectar los bosones W y Z. El descubrimiento fue real. Se validó la teoría del campo unificado.

La teoría electrodébil sigue siendo uno de los pilares de la física moderna. Explica cómo interactúan las partículas a un nivel fundamental. Conecta la fuerza que alimenta nuestro sol con la fuerza que gobierna la desintegración radiactiva.

El legado de Salam no está sólo en las ecuaciones. Está en las instituciones que construyó. Está en las puertas que abrió a los científicos de los países en desarrollo. Está en la prueba de que la curiosidad puede traspasar fronteras.