Una nueva investigación genética sugiere una conexión sorprendente entre la ingesta de vitamina B1 (tiamina) y la frecuencia con la que… bueno, vas al baño. Un estudio a gran escala ha identificado variantes genéticas relacionadas con el metabolismo de la tiamina que parecen influir directamente en la motilidad intestinal, la velocidad a la que los alimentos se mueven a través del tracto digestivo.
El papel inesperado de la tiamina
Investigadores de la Alianza Vasca de Investigación y Tecnología en España analizaron datos de más de 260.000 personas de ascendencia europea y asiática oriental. No buscaban específicamente una conexión con las vitaminas, pero su análisis genético seguía apuntando a la vitamina B1 como un regulador clave de la frecuencia de las deposiciones.
“Los problemas de motilidad intestinal son fundamentales para enfermedades como el síndrome del intestino irritable y el estreñimiento crónico”, explica el genetista Mauro D’Amato. “Ha sido increíblemente difícil identificar los mecanismos biológicos exactos. Estos resultados nos dan pistas concretas para futuras investigaciones”.
¿Cómo afecta la vitamina B1 al intestino?
El estudio identificó dos variantes genéticas específicas que afectan la activación y el transporte de tiamina. El análisis de seguimiento que involucró a casi 100.000 participantes en el Biobanco del Reino Unido reveló una fuerte correlación entre la ingesta de tiamina en la dieta y la frecuencia de las deposiciones. Los individuos con las variantes genéticas identificadas mostraron efectos particularmente notables.
La implicación es que el metabolismo de la vitamina B1 juega un papel directo en el control de la rapidez con la que el intestino procesa los alimentos y elimina los desechos. La vitamina se encuentra en alimentos comunes como cereales integrales, carne, pescado y legumbres, y ya es conocida por convertir los alimentos en energía. Sin embargo, sus funciones relacionadas con el intestino apenas comienzan a comprenderse.
Más allá de la frecuencia de las deposiciones: ¿Potencial para el alivio del SII?
No se trata solo de la frecuencia con la que usas el baño. Investigaciones anteriores sugieren que los suplementos de vitamina B1 pueden reducir la inflamación intestinal, y un ensayo de 2020 mostró que dosis altas de tiamina mejoraron los síntomas de fatiga crónica en personas con enfermedad inflamatoria intestinal (EII).
Los autores del nuevo estudio proponen que las intervenciones nutricionales personalizadas, como la suplementación con tiamina, podrían aliviar los trastornos de la motilidad intestinal y el síndrome del intestino irritable en personas genéticamente susceptibles. El siguiente paso implica experimentos de laboratorio y ensayos clínicos rigurosamente diseñados para confirmar estos hallazgos.
“Estos hallazgos resaltan el potencial de un enfoque más específico para controlar la salud intestinal, donde los ajustes dietéticos o la suplementación podrían adaptarse en función de la composición genética de un individuo”.
La conexión entre la tiamina y la función intestinal es un campo de estudio en crecimiento, pero los resultados iniciales sugieren que esta vitamina que a menudo se pasa por alto puede desempeñar un papel más importante en la salud digestiva de lo que se pensaba anteriormente.






























