Una nueva investigación sugiere que la respuesta natural del cuerpo a los virus respiratorios comunes podría ser un arma secreta contra el cáncer. Experimentos con ratones han demostrado que ciertas infecciones virales pueden impedir temporalmente que las células cancerosas colonicen los pulmones, ofreciendo una posible nueva vía para tratar la enfermedad metastásica.
El desafío de la metástasis
La etapa más letal del cáncer ocurre cuando las células tumorales se desprenden de su sitio original y viajan a través del torrente sanguíneo hasta órganos distantes, un proceso conocido como metástasis. Una vez que el cáncer se propaga, el tratamiento se vuelve significativamente más complejo y las tasas de supervivencia a menudo disminuyen.
Los pulmones son un objetivo frecuente para las células metastásicas. Esto ha llevado a los científicos a investigar si el entorno de los pulmones, específicamente durante infecciones virales como la gripe, el COVID-19 o el resfriado común, desempeña un papel en la forma en que se arraigan las células cancerosas.
El avance del RSV
En un estudio reciente dirigido por Cecilia Johansson del Imperial College de Londres, los investigadores se centraron en el Virus Respiratorio Sincitial (VRS), un virus común que afecta a casi todas las personas a los dos años de edad.
El estudio siguió un proceso experimental controlado:
1. Infección: Un grupo de ratones fue infectado con RSV a través del conducto nasal.
2. Introducción al cáncer: 24 horas después, se inyectaron células de cáncer de mama en los ratones.
3. Observación: Después de 28 días, los resultados fueron sorprendentes. Los ratones previamente infectados con RSV tenían entre un 65% y un 70% menos de nódulos tumorales en sus pulmones en comparación con el grupo de control.
Una distinción fundamental:
Es importante señalar que, si bien el virus impidió que las células cancerosas se “siembren” (se arraiguen) en los pulmones, no impidió que crezcan una vez que llegaron. Los nódulos que lograron formarse eran de tamaño similar a los del grupo de control. Esto sugiere que el virus actúa como una barrera de entrada en lugar de un tratamiento para los tumores establecidos.
El papel de los interferones
Los investigadores identificaron el impulsor biológico detrás de esta protección: interferones tipo I. Estas son proteínas que el cuerpo produce para detener la replicación de los virus.
El estudio reveló que estos interferones desencadenan cambios en las células epiteliales de los pulmones (el revestimiento de las vías respiratorias), lo que hace que el entorno sea hostil para las células cancerosas invasoras. Para probar esto, los investigadores administraron las proteínas directamente a ratones sin el virus. Los resultados fueron incluso más efectivos que la propia infección viral para limitar la siembra de tumores.
Una proteína específica, galectina-9, que se produce en respuesta a estos interferones, parece ser un actor clave en este mecanismo defensivo.
Del laboratorio a la clínica: perspectivas de futuro
Si bien estos hallazgos se encuentran actualmente en la etapa preclínica, abren una nueva puerta para el desarrollo de fármacos. En lugar de utilizar un virus vivo, que podría provocar una inflamación dañina, los científicos esperan desarrollar fármacos que imiten el efecto de los interferones.
“Esta investigación destaca una interesante forma potencial de manipular tejido y ayudar a proteger a los pacientes de la propagación metastásica”, dice David Withers de la Universidad de Oxford.
Obstáculos restantes
A pesar del entusiasmo, quedan varios desafíos por delante:
– Riesgo de inflamación: La administración de interferones directamente a los pulmones podría causar una inflamación dañina en las vías respiratorias.
– Complejidad de la biología humana: Los investigadores deben determinar si estos mismos mecanismos funcionan de manera idéntica en los humanos.
– Dirección: Los estudios futuros buscarán “agentes inductores de interferón” que puedan atacar células pulmonares específicas sin causar efectos secundarios sistémicos.
Conclusión: Al comprender cómo responde el sistema inmunológico a los virus respiratorios, los científicos podrían desarrollar terapias que “fortifiquen” los pulmones, evitando que el cáncer se propague a uno de sus sitios más comunes.
