La mayoría de las erupciones volcánicas terminan con una cámara llena de roca solidificada y enfriada. Sin embargo, el volcán Thríhnúkagígur de Islandia es una anomalía geológica: contiene una enorme cámara de magma hueca a la que los viajeros pueden descender.
Ubicado cerca de Reykjavík, este volcán inactivo ofrece una rara visión de las “tuberías” de la Tierra, lo que permite a los visitantes ubicarse donde una vez surgió la roca fundida.
Un misterio geológico poco común
Por lo general, a medida que una erupción disminuye, el magma restante se solidifica y llena la cavidad subterránea. Thríhnúkagígur desafía este patrón. En lugar de una masa sólida, la cámara es un vacío de aproximadamente 210 metros (700 pies) de profundidad, más del doble de la altura de la Estatua de la Libertad, incluido su pedestal.
Los geólogos todavía están investigando por qué esta cámara permaneció vacía. Una teoría predominante sugiere que después de la última erupción, el magma restante fue “absorbido” nuevamente hacia la corteza terrestre.
“Es como si alguien viniera, lo desconectara y todo el magma se escurriera”, explica Haraldur Sigurdsson, profesor emérito de la Universidad de Rhode Island.
El descenso: de la superficie a la caverna subterránea
Desde 2012, el volcán es accesible al público a través de un teleférico especializado. Instalado originalmente en 2010 para investigaciones científicas, el ascensor baja a los visitantes en una jaula de metal al piso de una caverna de 3,120 metros cuadrados (33,600 pies cuadrados).
El interior es una maravilla visual, caracterizado por llamativos tonos bronce e índigo. Si bien la causa exacta de estos colores sigue siendo objeto de estudio, los investigadores creen:
– Microbios: Los pequeños organismos que viven en la cueva pueden contribuir a la coloración.
– Azufre: Es probable que los gases ricos en azufre hayan teñido partes de las paredes de amarillo y naranja.
– Depósitos minerales: Se cree que las manchas índigo y azul son el resultado de rocas y minerales que caen del techo.
Nota para los visitantes: Si bien ocasionalmente se pueden ver bocanadas de vapor elevándose desde las esquinas, estas no son señales de actividad volcánica; son simplemente agua que gotea sobre los sistemas de iluminación de la cueva.
Una historia escrita en tres picos
El nombre Thríhnúkagígur se traduce como “Cráter de los Tres Picos”, en referencia a las tres cumbres distintas que bordean la superficie. Estos picos representan diferentes épocas de la violenta historia geológica de Islandia:
- El pico más antiguo (hace 50.000 años): Se formó cuando Islandia estaba cubierta por gruesas capas de hielo. Está compuesto de hialoclastita, una roca volcánica vítrea que se crea cuando la lava se encuentra con hielo o agua.
- El Pico Medio (hace 5.000 años): Una etapa secundaria del desarrollo del volcán.
- El Pico Más Joven (hace 4.500 años): La erupción más reciente, que dejó la cámara hueca y creó la entrada que hoy utilizan los turistas.
¿Es seguro?
Thríhnúkagígur se encuentra en la cima de la Cordilla del Atlántico Medio, el límite tectónico donde las placas de América del Norte y Euroasiática se están separando. Si bien esto hace que la región sea geológicamente activa, no hay indicios inmediatos de que el volcán vuelva a entrar en erupción pronto.
Conclusión
Thríhnúkagígur es una excepción geológica única, que brinda una rara oportunidad de explorar el interior excavado de un volcán. Sigue siendo un sitio vital tanto para el turismo como para la curiosidad científica, y ofrece una ventana a los complejos procesos que dan forma a nuestro planeta.
