La fase de luna nueva a mediados de febrero (que alcanza su punto máximo el 17 de febrero) crea las condiciones ideales para observar el cielo nocturno. Sin la interferencia de la luz de la luna, los planetas, las constelaciones y los objetos del cielo profundo se vuelven más visibles. Este período no se trata sólo de oscuridad; es un ciclo natural que hace que las maravillas cósmicas sean accesibles tanto para observadores ocasionales como para astrónomos dedicados.
Por qué son importantes los cielos oscuros
Una luna nueva ocurre cuando la luna pasa entre la Tierra y el sol, volviéndola invisible durante la noche. Esta ausencia de luz lunar permite que los objetos celestes más débiles brillen, proporcionando vistas más claras. La fase de luna nueva más reciente se observó el 17 de febrero a las 7:01 a.m. EST (12:01 GMT). El momento también coincidió con un eclipse solar anular visible desde la Antártida, aunque inaccesible para la mayoría de los observadores.
Planetas visibles este mes
Varios planetas están en una posición favorable para su observación en febrero.
- Mercurio: Aparece como una brillante “estrella vespertina” baja en el oeste poco después del atardecer. Está a menos de 20 grados sobre el horizonte, lo que lo convierte en un objetivo desafiante pero gratificante.
- Venus: Si las condiciones son claras, Venus puede verse debajo de Mercurio y rápidamente desaparece de la vista a medida que se pone el sol.
- Saturno: Visible justo encima de Mercurio, los anillos de Saturno se están volviendo cada vez más prominentes después de estar casi de canto con la Tierra en noviembre. Esto permite una mejor visión a través de los telescopios.
Constelaciones clave para detectar
Los cielos oscuros alrededor de la luna nueva son perfectos para buscar constelaciones.
- Géminis: Mira a la izquierda de Júpiter para encontrar a Cástor y Pólux, que representan a los gemelos en esta constelación.
- Canis Minor y Major: Procyon (en Canis Minor) brilla directamente debajo de Júpiter, mientras que Sirio (en Canis Major) domina el cielo en la parte inferior derecha. Estas constelaciones a menudo se denominan “sabuesos estelares” debido a su proximidad a Orión.
- Orión: La constelación del cazador es visible en la parte superior derecha de Sirio, con Betelgeuse (gigante roja) marcando su hombro y Rigel (supergigante azul) marcando su pie. La Nebulosa de Orión, una guardería estelar, cuelga debajo del cinturón.
- Tauro: Aldebarán, la gigante roja que marca el ojo de Tauro, es visible a la derecha de Orión. El cúmulo de estrellas de las Pléyades (una mancha de luz brumosa) se encuentra sobre Aldebarán y ofrece una vista impresionante a través de binoculares o un telescopio.
Navegando por el cielo del norte
- Osa Mayor (Osa Mayor): El asterismo se encuentra en su extremo cerca del horizonte. Usa Merak y Dubhe para encontrar Polaris, la Estrella Polar.
- Cassiopeia: La constelación en forma de “W” o “M” es visible más arriba en el noreste, vinculada a la mitología griega.
La fase de luna nueva presenta una oportunidad única para explorar el cosmos sin la interferencia del resplandor lunar. Ya sea que se observe a simple vista, con binoculares o con un telescopio, el cielo nocturno de febrero ofrece una gran cantidad de maravillas visibles.





























