El retraso de la gravedad: por qué los astronautas luchan por volver a aprender la física de la Tierra

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Cuando los astronautas regresan a la Tierra después de meses en órbita, no solo enfrentan fatiga física; se enfrentan a una profunda desconexión sensorial. Un estudio reciente, la culminación de casi dos décadas de investigación, revela que el cerebro humano lucha por “reprogramar” su comprensión del peso y el movimiento durante la transición entre la gravedad y la microgravedad.

La ciencia de la memoria muscular

Investigadores de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica y la Fundación Vasca para la Ciencia en España llevaron a cabo un estudio longitudinal para comprender cómo los vuelos espaciales alteran las habilidades motoras. El estudio siguió a 11 astronautas (dos mujeres y nueve hombres) que habían pasado al menos cinco meses a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS).

El núcleo de la investigación se centró en cómo los humanos manipulan los objetos. En la Tierra, nuestro agarre está impulsado principalmente por una única necesidad: evitar que los objetos caigan. En la microgravedad de la ISS, esta necesidad desaparece. Los objetos no caen; simplemente van a la deriva. En consecuencia, el propósito de un agarre cambia de sostener algo a mover algo a través del espacio.

Cómo se realizó el estudio

Para medir estos cambios sutiles en la percepción, los astronautas realizaron tareas específicas antes, durante y después de sus misiones:

  1. Movimiento rítmico: Sostener un objeto entre el pulgar y el índice mientras mueve el brazo hacia arriba y hacia abajo, ya sea siguiendo un metrónomo o moviéndose libremente.
  2. Control de fricción y deslizamiento: Deslizar su agarre hacia arriba y hacia abajo sobre un objeto fijo para determinar la fuerza mínima requerida para evitar resbalones.

Los hallazgos: un cerebro atrapado entre mundos

Los datos revelaron una discrepancia fascinante entre cómo se mueve el cuerpo y cómo el cerebro predice el movimiento.

En microgravedad: sobrecompensación por un fantasma

Incluso después de meses de ingravidez, los astronautas no se adaptaron completamente a la falta de gravedad. Continuaron aplicando una fuerza de agarre significativamente mayor de la que realmente era necesaria. Básicamente, sus cerebros estaban “anticipando” una lucha contra la gravedad que no estaba allí, aplicando un nivel de tensión muscular utilizado para combatir la atracción de la Tierra.

En la Tierra: la discrepancia de peso

Los resultados más sorprendentes se produjeron al reingresar. Cuando los astronautas regresaron a la Tierra, experimentaron un “error de predicción”.

  • Peso percibido: Muchos astronautas informaron que los objetos se sentían mucho más pesados ​​de lo esperado.
  • Simetría de movimiento: En la Tierra, naturalmente usamos más fuerza para levantar un objeto que para bajarlo (asimetría). En el espacio, los movimientos se vuelven más simétricos porque “arriba” y “abajo” requieren un esfuerzo similar. Al regresar a la Tierra, tomó tiempo para que regresara esta asimetría natural.

“El sólido acoplamiento de fuerza de agarre y carga adquirido a través de años de aprendizaje en la Tierra puede verse alterado después de pasar suficiente tiempo en ingravidez”.

Por qué esto es importante: el cerebro predictivo

Esta investigación destaca un aspecto fundamental de la biología humana: nuestros movimientos no son sólo reacciones; son predicciones.

El sistema nervioso humano construye constantemente modelos del mundo para anticipar cuánta fuerza se necesita para completar una tarea. Cuando un astronauta pasa meses en el espacio, ese modelo interno se actualiza para reflejar un entorno ingrávido. Sin embargo, debido a que estos procesos neuronales están tan profundamente arraigados a lo largo de años de vida en la Tierra, la “reprogramación” es gradual e imperfecta.

Básicamente, el cerebro experimenta un período de “retraso sensorial”, en el que intenta aplicar las reglas del espacio a la realidad de la Tierra, lo que provoca torpeza y sensaciones físicas inesperadas.


Conclusión: El estudio demuestra que los vuelos espaciales a largo plazo alteran fundamentalmente los modelos predictivos de física del cerebro, lo que requiere un período significativo de recalibración neurológica para que los astronautas puedan navegar nuevamente de manera segura y precisa en la gravedad de la Tierra.