La época de la “bola de nieve” de la Tierra fue probablemente un ciclo de congelación y descongelación, no una sola edad de hielo

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Durante décadas, los geólogos han luchado por explicar una peculiar paradoja en la historia profunda de la Tierra: la glaciación Sturtiana, que ocurrió hace aproximadamente 720 millones de años, duró 56 millones de años. Los modelos climáticos estándar sugieren que una vez que comienza un evento de “Tierra bola de nieve”, donde el hielo cubre todo el planeta, debería terminar rápidamente o permanecer congelado indefinidamente. Una duración de decenas de millones de años desafía estas predicciones.

Una nueva investigación de la Universidad de Harvard ofrece una solución convincente: la Tierra no estuvo atrapada en una congelación única e ininterrumpida. En cambio, el planeta probablemente pasó repetidamente entre los estados Tierra Bola de Nieve (congelada) y Tierra Invernadero (sin hielo) a lo largo de la época Neoproterozoica. Esta oscilación ayuda a explicar no sólo la cronología de la glaciación sino también cómo la vida compleja logró sobrevivir a una volatilidad ambiental tan extrema.

El ciclo del carbono como termostato

El estudio, dirigido por la estudiante graduada de Harvard Charlotte Minsky y publicado en las Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), utiliza un modelo acoplado del clima antiguo y el ciclo global del carbono. Los investigadores identificaron un desencadenante geológico específico: la Gran Provincia Ígnea de Franklin, una enorme región volcánica en el norte de Canadá.

Así es como funcionó el ciclo, según las simulaciones:

  1. El desencadenante: Las erupciones volcánicas en la provincia de Franklin liberaron grandes cantidades de roca basáltica fresca.
  2. El enfriamiento: A medida que este basalto se erosionó (se descompuso) al exponerse a la atmósfera, absorbió cantidades significativas de dióxido de carbono ($CO_2$). Esta reducción de gases de efecto invernadero desencadenó una glaciación global.
  3. El deshielo: Con el tiempo, la actividad volcánica y otros procesos reconstruyeron lentamente los niveles atmosféricos de $CO_2$. A medida que el efecto invernadero se intensificaba, el hielo se derritió, dejando al descubierto nuevas superficies de basalto.
  4. La repetición: La exposición de roca nueva provocó una nueva erosión, lo que hizo que $CO_2$ volviera a bajar y provocara otra congelación.

Este ciclo autosostenible de congelación y descongelación podría mantener naturalmente las oscilaciones glaciales-interglaciales durante decenas de millones de años, resolviendo la discrepancia entre el registro geológico y los modelos climáticos anteriores.

Por qué esto es importante para la historia de la vida

Las implicaciones de esta investigación se extienden más allá de la física climática; tocan la supervivencia misma de la vida temprana. La época Neoproterozoica marca el período justo antes de la explosión de la vida animal. Si la Tierra hubiera permanecido en un estado único y permanente de bola de nieve, los niveles de oxígeno atmosférico podrían haber colapsado, dificultando la supervivencia de los organismos aeróbicos (dependientes del oxígeno).

El estudio sugiere que los retornos periódicos a condiciones más cálidas y sin hielo permitieron que el oxígeno atmosférico se estabilizara. Estos “respiros” en el ciclo climático pueden haber proporcionado la estabilidad ambiental necesaria para que la vida persista y eventualmente evolucione hacia formas más complejas.

“Las glaciaciones globales cercanas al comienzo de la vida animal… se encuentran entre las perturbaciones climáticas más extremas en la historia de la Tierra y probablemente ejercieron una fuerte influencia en la evolución biológica”, señalaron los investigadores. “Esto podría ayudar a explicar cómo persistió la vida aeróbica durante un intervalo tan extremo”.

Resolviendo enigmas geológicos de larga data

Este modelo se alinea con varias observaciones previamente desconcertantes en el registro geológico:

  • Patrones sedimentarios: Las capas de roca de esta era muestran signos de humectación y secado repetidos, consistentes con ciclos de descongelación y congelación, en lugar de una capa de hielo estática.
  • Estabilidad del oxígeno: A pesar de los trastornos climáticos extremos, los niveles de oxígeno se mantuvieron relativamente estables, una hazaña difícil de explicar en un escenario de capa de hielo permanente.
  • Duración: La línea de tiempo de 56 millones de años de la glaciación Sturtian encaja perfectamente dentro de la duración prevista de estas oscilaciones impulsadas por el ciclo del carbono.

Conclusión

Al considerar la glaciación de Sturtian no como un evento único sino como un ciclo dinámico, los científicos han salvado la brecha entre los modelos climáticos y la evidencia geológica. Esta comprensión resalta el delicado equilibrio del ciclo del carbono de la Tierra y subraya cómo los mecanismos climáticos planetarios desempeñaron un papel crucial en la configuración de las condiciones necesarias para el surgimiento de vida compleja.