Los investigadores han descubierto una firma microbiana distintiva en la boca de personas con obesidad, lo que aumenta la posibilidad de una detección temprana y estrategias preventivas. El estudio, realizado por Aashish Jha en la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi, analizó muestras de saliva de más de 600 adultos emiratíes, revelando diferencias significativas en el microbioma oral entre aquellos con obesidad y un grupo de control de peso saludable.
El microbioma bucal y la salud metabólica
La boca humana alberga más de 700 especies de bacterias, lo que constituye el segundo ecosistema microbiano más grande del cuerpo después del intestino. Si bien se sabe que los microbios intestinales influyen en el aumento de peso, el papel del microbioma oral se ha comprendido menos. Esta investigación sugiere que desequilibrios bacterianos específicos en la boca se correlacionan con la disfunción metabólica.
Específicamente, las personas obesas exhibieron niveles más altos de bacterias que provocan inflamación como Streptococcus parasanguinis y Actinomyces oris, así como Oribacterium sinus, que produce lactato, un compuesto relacionado con un metabolismo deficiente. El estudio también encontró 94 diferencias en las vías metabólicas microbianas entre los dos grupos. Los participantes obesos mostraron un aumento del metabolismo de los carbohidratos y de la descomposición de la histidina, mientras que su capacidad para producir vitaminas B esenciales y hemo (crucial para el transporte de oxígeno) se vio afectada.
Patrones de metabolitos y efectos sistémicos
La actividad microbiana alterada resultó en niveles elevados de metabolitos como lactato, derivados de histidina, colina, uridina y uracilo. Estos compuestos están asociados con alteraciones metabólicas como niveles altos de triglicéridos, enzimas hepáticas y glucosa en sangre. Los investigadores describieron el ambiente en la boca de las personas obesas como “de pH bajo, rico en carbohidratos e inflamatorio”.
“Este estudio proporciona algunas de las pruebas más claras hasta la fecha de que el microbioma oral refleja y puede contribuir a los cambios metabólicos asociados con la obesidad”. – Lindsey Edwards, King’s College de Londres
Causalidad versus correlación
Si bien los hallazgos demuestran una fuerte asociación, el siguiente paso sigue siendo establecer si el microbioma oral causa la obesidad o es un resultado de ella. Jha y su equipo planean experimentos de seguimiento para examinar la transferencia de microbios y metabolitos entre la boca y el intestino, con la hipótesis de que el acceso directo al torrente sanguíneo a través de los vasos sanguíneos orales podría distribuir rápidamente los metabolitos por todo el cuerpo.
Es posible que los cambios en la dieta favorezcan a ciertas bacterias, que luego producen metabolitos que influyen en los antojos y refuerzan las conductas que promueven la obesidad. Por ejemplo, se sabe que la uridina aumenta la ingesta de calorías.
Implicaciones para la prevención y la intervención
Si se confirma un vínculo causal, las intervenciones podrían incluir trasplantes de microbios orales (a través de geles), prebióticos, antimicrobianos específicos o enjuagues que modifiquen el pH. Sin embargo, incluso si el microbioma oral es simplemente un marcador de obesidad, una simple prueba de saliva podría proporcionar una detección temprana, facilitando medidas preventivas como ajustes en la dieta.
El estudio destaca la interconexión de los ecosistemas microbianos y la salud sistémica, subrayando la importancia de la higiene bucal en el bienestar metabólico. Se necesita más investigación para desentrañar completamente la compleja interacción entre las bacterias orales, los metabolitos y el desarrollo de la obesidad.
