Uno de los humedales ecológicamente más importantes de Europa, el Parque Nacional de Doñana, en el suroeste de España, se está reduciendo a un ritmo alarmante y podría desaparecer en el transcurso de una vida humana. Los datos satelitales de alta resolución de la Agencia Espacial Europea (ESA) revelan una disminución constante del agua superficial, lo que amenaza un ecosistema crítico y altera los patrones de migración de aves a larga distancia.
El declive: datos desde el espacio
Desde 2005, la marisma de Doñana ha experimentado una marcada reducción de la superficie húmeda, del volumen de agua y de la profundidad media. Esta disminución se ha acelerado desde 2010 debido al aumento de las temperaturas regionales y la disminución de las precipitaciones. Los científicos de la Universidad de Sevilla utilizaron los satélites Sentinel-2 de la ESA y técnicas de aprendizaje automático para analizar los cambios a lo largo del tiempo. Las imágenes satelitales muestran áreas cada vez más pequeñas de agua poco profunda a lo largo de la llanura aluvial del parque, lo que indica una clara tendencia a la baja.
Cambio climático y agotamiento de las aguas subterráneas
El estudio estima que Doñana podría alcanzar un punto de inflexión en un plazo de 45 a 175 años, dependiendo de las tendencias climáticas futuras y de la intervención humana. Sin embargo, el cambio climático no es el único factor. La agricultura intensiva, la mala gestión de las aguas residuales y la extracción ilegal de aguas subterráneas están agotando los acuíferos, reduciendo aún más el suministro de agua que llega a las marismas. Incluso los años húmedos ya no restauran completamente el sistema, ya que persiste el deterioro a largo plazo.
Por qué esto es importante
La pérdida de Doñana tendría consecuencias de gran alcance. Humedales como este actúan como amortiguadores naturales contra los extremos climáticos al almacenar y liberar agua durante los períodos húmedos y secos. También sirven como centros biológicos vitales para las especies migratorias. La pérdida de dicho ecosistema afectaría a los ecosistemas más allá de los límites del parque.
“Esta tecnología no solo identifica áreas afectadas por sequías o caídas de niveles freáticos, sino que también apoya la toma de decisiones para la conservación de los ecosistemas”, según el estudio.
Un futuro frágil
Si bien los datos satelitales pintan un panorama sombrío, la situación no es irreversible. Una regulación más estricta de las aguas subterráneas, el cierre de pozos ilegales y una gestión sostenible del agua podrían frenar o revertir parcialmente el declive. Sin embargo, la evidencia es clara: incluso los humedales más emblemáticos de Europa son vulnerables y su desaparición ya está en marcha.
Los hallazgos sirven como una advertencia inequívoca de que incluso los ecosistemas aparentemente resistentes pueden colapsar rápidamente bajo presiones ambientales y humanas combinadas. El destino de Doñana subraya la urgencia de priorizar la gestión sostenible del agua y los esfuerzos proactivos de conservación para evitar una mayor devastación ecológica.
