El curioso caso del ‘Shedload’: de las autopistas a la física nuclear

7

La cuestión de qué constituye una “carga” de algo ha provocado un debate sorprendentemente acalorado entre los lectores de New Scientist. Originalmente planteado como una pregunta caprichosa sobre las cantidades que causan atascos de tráfico, el término ha estimulado una búsqueda de su significado preciso y ha llevado a algunas madrigueras inesperadamente científicas.

Los orígenes del término

La discusión comenzó con un lector preguntándose sobre el tamaño del “cobertizo” titular en la frase “carga de xxxx”. Las respuestas llovieron, destacando la ambigüedad inherente de tales unidades. Una sugerencia apuntaba a los accidentes de camiones: una “carga perdida” es lo que queda después de que un vehículo se desprende de su carga en una autopista. Otro propuso una unidad de “escalamiento relativo endógeno” (ERS), lo que significa que una reducción de la carga es subjetiva y varía enormemente según la situación financiera de cada uno. Para algunos, 1.000 libras esterlinas podrían ser una pérdida de dinero; para otros, es calderilla.

De las autopistas a la física de partículas

Quizás el giro más extraño provino de un físico nuclear que reveló que “shed” es en realidad una unidad de medida real, aunque oscura, en su campo. En física de partículas, donde los investigadores hacen chocar partículas diminutas, los científicos necesitaban una forma de describir áreas de sección transversal increíblemente pequeñas. La unidad estándar es el “granero” (10-28 metros cuadrados), aproximadamente del tamaño de un núcleo de uranio. Sin embargo, existe una unidad aún más pequeña: el “cobertizo”, definido como 10-24 de un granero.

Esto es más pequeño que una “letrina”, que es una millonésima parte de un granero, una jerarquía desconcertante que plantea la pregunta de por qué los físicos usarían una terminología tan contraintuitiva. El físico admitió que no estaba claro en cuanto a la relación exacta, pero confirmó que incluso una gran carga de cobertizos sería demasiado pequeña para bloquear una autopista.

El resultado final

La búsqueda de una “carga desechada” definitiva demuestra que el lenguaje suele ser impreciso, especialmente cuando se trata de cantidades. Ya sea que se refiera a carga en una carretera o a partículas subatómicas, el término sigue siendo gloriosamente vago. La conclusión principal es que incluso en ciencia las unidades pueden ser arbitrarias, a veces de manera hilarante.