Una piedra tallada recientemente descubierta en la ciudad romana de Coriovallum (hoy Heerlen, Países Bajos) puede representar un juego de mesa romano previamente desconocido, anterior en siglos a juegos similares encontrados en Europa. El hallazgo, posible gracias a simulaciones de inteligencia artificial, sugiere que los romanos disfrutaban de juegos estratégicos complejos más allá de los bien documentados Ludus latrunculorum o Ludus duodecim scriptorum.
El descubrimiento
La losa plana de piedra caliza, que mide 212 por 145 milímetros, presenta un patrón geométrico único grabado en su superficie. Encontrada durante las excavaciones en Coriovallum, la piedra se remonta al 250-476 d. C., un período en el que se importó piedra caliza similar de Francia para decoración arquitectónica. El escepticismo inicial dio paso a la curiosidad cuando el investigador Walter Crist notó patrones de desgaste consistentes con su uso como tablero de juego.
La IA revela una jugabilidad potencial
Para determinar si la piedra se usaba para jugar, el equipo de Crist empleó Ludii, un sistema de inteligencia artificial capaz de simular miles de escenarios de juego. La IA probó 130 variaciones de reglas de juegos de mesa antiguos conocidos entre sí, incluidos Haretavl (Escandinavia) y Gioco dell’orso (Italia). Las simulaciones revelaron que nueve juegos de bloqueo, en los que los jugadores compiten para atrapar a su oponente, podrían haber causado el patrón de desgaste distintivo observado en la piedra.
Implicaciones para la historia del juego
El análisis sugiere que la piedra puede ser un prototipo o un juego jugado de manera informal (como raspado en la tierra), sin dejar otros rastros. Si se verifica, este descubrimiento haría retroceder varios siglos la historia documentada de los juegos de bloqueo en Europa. Ya se conocían juegos similares en el sur y el este de Asia, pero la evidencia en Europa se limitó a períodos posteriores.
Debate e investigación futura
No todos los expertos están convencidos: algunos argumentan que el patrón impreciso y la falta de ejemplos similares generan dudas. Sin embargo, investigadores como Tim Penn enfatizan que combinar los hallazgos arqueológicos con el análisis de IA puede desbloquear más misterios. Otro posible tablero de juego de Vindonissa, Suiza, con una cuadrícula en forma de X, podría reexaminarse utilizando técnicas similares.
El descubrimiento destaca cómo la IA puede dar nueva vida a los acertijos históricos. Aunque las pruebas concluyentes pueden seguir siendo difíciles de alcanzar, demuestran que nuestra comprensión de los antiguos juegos de ocio y estrategia está lejos de ser completa.




























