La persecución estadounidense de Groenlandia: intereses estratégicos en un Ártico cambiante

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Estados Unidos ha expresado repetidamente su interés en adquirir Groenlandia, y recientes declaraciones de la Casa Blanca indican que la acción militar sigue siendo “una opción” para asegurar el territorio. Este impulso no se trata de una simple expansión; está impulsado por una confluencia de factores geopolíticos y relacionados con los recursos, intensificados por la rápida transformación de la región ártica.

El Ártico como nuevo frente estratégico

Durante décadas, Estados Unidos ha mantenido una presencia militar en Groenlandia a través de la Base Espacial Pituffik, establecida en 1951 para alerta de misiles, defensa y vigilancia espacial. Sin embargo, el cambio climático está acelerando la apertura de las rutas marítimas del Ártico y aumentando la competencia entre potencias globales como Rusia y China.

Según Anne Merrild, profesora de sostenibilidad en la Universidad de Aalborg, el interés de Estados Unidos en Groenlandia no se trata tanto de ganar nuevos territorios sino de preservar su influencia en una región que está experimentando cambios dramáticos. Esto explica por qué la Casa Blanca encuadra la adquisición como una prioridad de seguridad nacional.

El mito de las riquezas sin explotar de Groenlandia

La idea de que Groenlandia posee vastas reservas minerales y de combustibles fósiles de fácil acceso es en gran medida exagerada. Si bien las estimaciones sugieren depósitos potenciales de petróleo, mineral de hierro, cobre, zinc, oro, uranio y tierras raras, los desafíos logísticos son inmensos.

Ruth Mottram, científica climática del Instituto Meteorológico Danés, destaca que Groenlandia carece de infraestructura básica. “No hay carreteras fuera de las ciudades. Se necesita un barco o un avión”, explica. Explotar los recursos de Groenlandia llevará décadas, si no siglos, dado el terreno accidentado y la accesibilidad limitada de la isla.

Tierras raras y el dominio de China

Incluso si se pudieran extraer recursos, el procesamiento de elementos de tierras raras, vitales para las tecnologías de energía renovable, es otro obstáculo. La gran mayoría de esta experiencia reside en China, lo que convierte a Groenlandia en un interés estratégico a largo plazo para Estados Unidos en lugar de una fuente de ganancias económicas inmediatas. La capacidad de procesamiento actual no está ahí para hacer de Groenlandia una victoria rápida.

El derretimiento del hielo y el aumento del nivel del mar

La capa de hielo de Groenlandia está desapareciendo a un ritmo alarmante. En 2024-2025, la isla perdió 105 mil millones de toneladas de hielo, lo que contribuyó a aproximadamente 1,5 centímetros de aumento del nivel del mar desde 2002. Los científicos del clima estiman que Groenlandia podría contribuir entre 8 y 27 centímetros al aumento global del nivel del mar para 2100. Si todo el hielo se derritiera, el nivel del mar aumentaría 7,5 metros.

Ambiciones privadas: ciudades en red y sueños multimillonarios

Más allá del interés gubernamental, las entidades privadas también están mirando a Groenlandia. Las empresas emergentes respaldadas por figuras como Peter Thiel y Sam Altman proponen construir “ciudades en red”: enclaves privados y no democráticos gobernados por élites tecnológicas. Dryden Brown de Praxis viajó a Groenlandia en 2023 para explorar la posibilidad de comprar el país, con el objetivo de crear un prototipo “Terminus” para el proyecto de colonización de Marte de Elon Musk.

Sin embargo, tales propuestas chocan con las instituciones democráticas y la identidad cultural de Groenlandia. Anne Merrild enfatiza que cualquier desarrollo externo debe alinearse con las leyes, los valores y los objetivos sociales a largo plazo locales, algo que estas empresas privadas parecen ignorar.

El embajador de Estados Unidos en Dinamarca, Ken Howery, también tiene vínculos con el Fondo de Fundadores de Peter Thiel, lo que desdibuja aún más la línea entre los intereses estatales y privados.

Conclusión: La búsqueda de Groenlandia por parte de Estados Unidos es una estrategia multifacética impulsada por la competencia geopolítica, la especulación de recursos y las ambiciones privadas. Si bien el valor estratégico de la isla es innegable, los obstáculos logísticos, ambientales y políticos siguen siendo importantes. Groenlandia no es un espacio vacío; es un territorio autodeterminado con sus propios intereses, y cualquier influencia externa debe respetar esa realidad.