Asta Djouma, de 32 años y madre de tres hijos, ha pasado los últimos cuatro meses confinada en un hospital del norte de Camerún debido a una cepa de tuberculosis (TB) resistente a los medicamentos. Ella es una de varios pacientes obligados a vivir dentro del hospital bajo aislamiento ordenado por el gobierno. Esta práctica, en la que se detiene a las personas hasta que se les elimina la enfermedad, se hace eco de métodos médicos obsoletos abandonados hace mucho tiempo en los países desarrollados.
El hospital funciona como un sanatorio, un modelo de tratamiento de la tuberculosis que hace décadas se consideraba ineficaz e inhumano. Estados Unidos y otros países de altos ingresos dejaron de utilizar este tipo de salas de aislamiento hace unos 60 años, e incluso las naciones de Europa del Este las eliminaron progresivamente hace apenas 15 años. Sin embargo, en regiones de África y Asia con recursos limitados, este enfoque persiste.
La razón es clara: los países de bajos ingresos a menudo carecen de la capacidad financiera y logística para modernizar sus estrategias de tratamiento de la tuberculosis. Esto incluye actualizar las políticas médicas, volver a capacitar a los trabajadores de la salud o implementar programas de salud comunitarios que permitan a los pacientes recibir tratamiento en casa. Como resultado, pacientes como la Sra. Djouma quedan separados de sus familias por tiempo indefinido. No ha visto a sus hijos (de 9, 10 y 11 años) desde que ingresó en octubre.
Esta situación pone de relieve una disparidad crítica en la atención sanitaria mundial. Si bien las naciones avanzadas han avanzado hacia una gestión de la tuberculosis más eficaz y humana, otras están atrapadas por limitaciones sistémicas. La persistencia de estos métodos obsoletos no es sólo un fracaso médico; es un reflejo de desafíos económicos y de infraestructura más profundos.
El uso continuo de prácticas obsoletas de aislamiento de la tuberculosis subraya la necesidad urgente de equidad sanitaria mundial y asignación de recursos para garantizar que todos los pacientes reciban atención moderna y eficaz.
