Los protectores solares minerales, aunque muchos los prefieren por su enfoque de protección UV que no daña la piel, han sido criticados durante mucho tiempo por dejar un tono blanco notable en la piel. Un nuevo estudio publicado en ACS Materials Letters revela una posible solución: remodelar las nanopartículas de óxido de zinc en una estructura de “tetrápodo” de cuatro brazos. Esta innovación no sólo mejora la experiencia estética del protector solar mineral, sino que también aborda los problemas de estabilidad que han afectado a las formulaciones en el pasado.
El problema de los protectores solares minerales tradicionales
Óxido de zinc, el ingrediente activo de los protectores solares minerales, bloquea eficazmente la dañina radiación ultravioleta (UV), una de las principales causas prevenibles de cáncer de piel. A diferencia de los protectores solares químicos, que se absorben en la piel, las fórmulas minerales se colocan encima de la piel, ofreciendo una barrera física. Sin embargo, la naturaleza calcárea del óxido de zinc puede agruparse en suspensión, creando rayas visibles y una apariencia blanca indeseable. Esta es una de las principales razones por las que muchas personas, especialmente aquellas con tonos de piel más oscuros, evitan por completo los protectores solares minerales.
Más allá de la estética, estos grumos también reducen la vida útil y dificultan que los fabricantes garanticen un rendimiento constante. Los protectores solares químicos, aunque tienen otras consideraciones, son más fáciles de estabilizar.
La solución tetrápoda
Investigadores de UCLA, dirigidos por el candidato doctoral Ajoa Addae, descubrieron que alterar la forma de las nanopartículas de óxido de zinc podría mitigar estos problemas. Utilizando un proceso llamado “síntesis de llama”, crearon partículas con forma de tetrápodos: estructuras de cuatro brazos que resisten la agrupación.
“Debido a su estructura, estas partículas con forma de tetrápodo se separan y forman redes porosas en lugar de colapsar en grupos”, explica Addae. Esto evita la formación de rayas visibles y asegura una distribución uniforme dentro del protector solar.
Rendimiento y estabilidad
Fundamentalmente, la nueva forma no compromete la protección UV. La formulación de tetrápodos logró un Factor de protección solar (SPF) de 30, el estándar para los protectores solares minerales, bloqueando eficazmente los rayos UVA y UVB. Además, las pruebas de estabilidad demostraron que la nueva mezcla es menos propensa a separarse o espesarse con el tiempo en comparación con las partículas esféricas tradicionales. Esto significa un rendimiento más duradero para los consumidores.
Un enfoque en la experiencia del usuario
La investigación fue impulsada por preocupaciones del mundo real. La propia Addae luchó con el tono blanco y los problemas estéticos de los protectores solares minerales, lo que motivó el estudio. La estructura del tetrápodo dispersa la luz visible de manera diferente, creando un tono más cálido y más aceptable para una gama más amplia de tonos de piel.
“Cuando lo apliqué sobre mi propia piel, no obtuve ese tono blanco que normalmente veo con el óxido de zinc”, afirmó Addae. “Ese fue el momento en que me di cuenta de que esto realmente podía funcionar”.
Pasos futuros
Si bien son prometedoras, las nanopartículas de tetrápodos aún requieren pruebas exhaustivas de seguridad humana y ambiental antes de su adopción generalizada. Aumentar la producción de manera rentable también es un desafío clave. Sin embargo, expertos de la industria como Kyra Sedransk Campbell, directora ejecutiva de Kingston Street Consulting, ven un potencial significativo.
El enfoque de esta investigación impulsado por las aplicaciones es “realmente emocionante” y tiene el potencial de traducirse en un impacto real.
Esta innovación podría remodelar el mercado de protectores solares minerales, haciéndolos más accesibles y atractivos para una base de consumidores más amplia, manteniendo al mismo tiempo una protección UV eficaz.





























