La cronología en constante cambio de la innovación humana: por qué son importantes las “primicias” y por qué no podemos estar seguros

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Durante décadas, los titulares sobre la evolución humana han perseguido superlativos: la herramienta más antigua, el arte más antiguo, la primera evidencia de un comportamiento complejo. Si bien estos descubrimientos impulsan la investigación y captan la atención, la búsqueda de “primicias” revela una verdad fundamental sobre nuestra comprensión de la prehistoria: nuestras líneas de tiempo son provisionales y el registro está incompleto.

El problema de las “primicias”

Identificar el primer ejemplo de una tecnología o comportamiento no se trata sólo de presumir; es fundamental para comprender por qué las cosas sucedieron en la secuencia en que sucedieron. Por ejemplo, si el arte rupestre es anterior a la extinción de los neandertales, surge la posibilidad de que nuestros primos extintos también participaran en expresiones simbólicas. Pero fechar estos descubrimientos está plagado de desafíos.

El caso de las herramientas antiguas

Hallazgos recientes en Grecia han desenterrado herramientas de madera que datan de hace 430.000 años, lo que las convierte en los ejemplos más antiguos conocidos de su tipo. Sin embargo, este descubrimiento no reescribe la historia por completo; simplemente hace retroceder la línea de tiempo conocida. La lanza Clacton en el Reino Unido y las lanzas de madera de Schöningen, Alemania, han tenido anteriormente este título, pero las incertidumbres sobre las fechas y los análisis revisados ​​muestran que los registros siempre están sujetos a cambios.

Lo mismo se aplica a las herramientas de hueso. Mientras que sitios europeos como Boxgrove en el Reino Unido muestran evidencia de martillos de hueso de hace 480.000 años, en África Oriental se ha producido una fabricación sistemática de herramientas de hueso que se remonta a 1,5 millones de años. Estas disparidades enfatizan que la preservación distorsiona nuestra comprensión: el registro africano es más rico debido a las condiciones climáticas y geológicas.

Tecnologías compuestas: flechas venenosas y herramientas con mango

Más recientemente, evidencia de China revela herramientas de piedra con mango (herramientas unidas a mangos) que datan de hace entre 160.000 y 72.000 años. De manera similar, el descubrimiento de flechas envenenadas de 60.000 años de antigüedad en Sudáfrica muestra una tecnología compuesta temprana. Estos hallazgos sugieren que las técnicas avanzadas surgieron gradualmente, no en saltos repentinos. Sin embargo, la escasez de evidencia conservada significa que es probable que existan casos más antiguos, sin descubrir.

El registro poco fiable del arte

La datación del arte prehistórico es particularmente desafiante. Las pinturas rupestres son difíciles de fechar con precisión, especialmente aquellas de más de 50.000 años, donde la datación por carbono se vuelve ineficaz. Una plantilla hecha a mano en Indonesia, que data de hace al menos 67.800 años, es actualmente el arte rupestre más antiguo conocido, pero esta “edad mínima” deja lugar a la especulación: la obra de arte podría ser mucho más antigua.

Por qué algunos registros son mejores que otros

Los paleontólogos dependen del volumen para construir líneas de tiempo confiables. Así como una gran muestra de fósiles de moluscos marinos permite un seguimiento evolutivo detallado, los registros extensos de herramientas de piedra proporcionan una base más sólida que los hallazgos raros como los artefactos de madera. Los primeros homínidos como Orrorin y Ardipithecus pasaban gran parte de su tiempo en los árboles, lo que hacía poco probable que se dedicaran a la fabricación de herramientas complejas.

El futuro de la prehistoria

Nuestra comprensión de la evolución humana sigue siendo provisional. Las técnicas de datación mejoradas y los nuevos descubrimientos arqueológicos afinarán nuestros cronogramas, pero es posible que persistan algunas incertidumbres. Así como la extinción de los dinosaurios está firmemente establecida por el registro fósil, la historia humana seguirá evolucionando a medida que descubramos nuevas pruebas. Debemos reconocer que es posible que algunas preguntas nunca tengan una respuesta definitiva y aceptar la naturaleza dinámica de la prehistoria.

En última instancia, la búsqueda de “primicias” es valiosa, pero debemos interpretar estos hallazgos con cautela, reconociendo que nuestra comprensión del pasado siempre está sujeta a revisión.