La ropa más antigua del mundo: pieles de 12.400 años encontradas en Oregón

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Los arqueólogos han confirmado que los fragmentos de piel de alce, desenterrados en una cueva de Oregón, representan la ropa cosida más antigua conocida en el mundo. Estos pequeños trozos de piel de animal, que datan de hace aproximadamente 12.400 años, hasta el final de la última Edad de Hielo, se unieron mediante cordones de fibra retorcidos y se conservaron en la cueva de Cougar Mountain.

El descubrimiento y la confirmación

Los fragmentos, aunque sólo miden unos pocos centímetros cuadrados, muestran claramente evidencia de costura. Según Richard Rosencrance, arqueólogo de la Universidad de Nevada, Reno, “tenemos cuerdas cosidas en una piel que sale y entra en otro trozo de piel”. Esto confirma una construcción intencional, no una preservación accidental. La datación por radiocarbono ha situado con precisión la edad de las pieles, alineándolas con la época del Pleistoceno tardío.

Lo que se encontró

Junto a los fragmentos de piel, los investigadores descubrieron herramientas de piedra y agujas de hueso dentro de la cueva. Estos artefactos proporcionan evidencia adicional de que los primeros habitantes nativos americanos de la cueva fabricaban activamente ropa para sobrevivir. Otros materiales recuperados incluyen trozos de piel de alce, bisonte, conejo, liebre y zorro, así como cuerdas hechas de tiras de piel de animal y fibras vegetales, posiblemente un tipo de junco.

Implicaciones y contexto

El descubrimiento no se trata sólo de ropa vieja; Ofrece una visión poco común de cómo los primeros humanos se adaptaron a las duras condiciones de la Edad del Hielo. Las pieles probablemente formaban parte de una prenda diseñada para brindar calidez y protección contra el frío extremo. La presencia de fibras entrelazadas sugiere la creación de otros elementos útiles, como bolsos, cestas o esteras.

Los artefactos fueron recuperados originalmente en la década de 1950, pero permanecieron en colecciones privadas hasta hace poco tiempo que estuvieron disponibles para análisis científicos. Este estudio retrasado pone de relieve cuánto conocimiento arqueológico permanece encerrado en manos privadas.

Estos hallazgos subrayan el ingenio de los primeros humanos, demostrando que incluso con recursos limitados, desarrollaron técnicas sofisticadas para sobrevivir en entornos desafiantes.