Según una nueva investigación, Canadá tiene el potencial de reducir drásticamente el carbono atmosférico plantando árboles estratégicamente a lo largo del borde norte de su bosque boreal. Un estudio publicado en Communications Earth & Environment el 13 de noviembre de 2025 sugiere que la reforestación en aproximadamente 6,4 millones de hectáreas (15,8 millones de acres) podría secuestrar casi 4 gigatoneladas de carbono para 2100, superando cinco veces las emisiones anuales actuales de Canadá.
El bosque boreal y el secuestro de carbono
El bosque boreal, un vasto bosque que se extiende por el norte de América del Norte, Europa y Rusia, se está desplazando hacia el norte a medida que el cambio climático calienta el Ártico. Esta migración natural crea oportunidades para la reforestación en tierras que antes eran áridas. Los investigadores dirigidos por Kevin Dsouza de la Universidad de Waterloo utilizaron datos satelitales y modelos forestales para identificar zonas óptimas de plantación, teniendo en cuenta los riesgos de incendio, las tasas de supervivencia de las plántulas y los tipos de tierra. Ampliar la reforestación a 32 millones de hectáreas podría secuestrar la asombrosa cifra de 20 gigatoneladas de carbono.
Esfuerzos pasados y desafíos actuales
Canadá lanzó anteriormente un ambicioso plan para plantar 2 mil millones de árboles para 2031, pero finalmente se redujo debido a problemas logísticos y déficit de financiación. Hasta junio de 2025, solo se habían plantado 228 millones de árboles, y las iniciativas actuales apuntan a 988 millones. Dsouza enfatiza que una reforestación efectiva requiere planificación estratégica, viabilidad económica y participación comunitaria.
La estabilidad del permafrost como co-beneficio
La reforestación en el norte también podría estabilizar el deshielo del permafrost. A medida que el permafrost se degrada, libera metano (un gas de efecto invernadero mucho más potente que el dióxido de carbono), lo que acelera el cambio climático. Plantar árboles en estas regiones puede ayudar a mitigar este riesgo al reforzar la estructura del suelo y disminuir las tasas de deshielo.
El debate sobre el almacenamiento de carbono a largo plazo
Si bien la reforestación es un sumidero de carbono eficaz a corto plazo, algunos expertos sostienen que no es una solución sostenible. Ulf Büntgen, de la Universidad de Cambridge, sugiere que los árboles eventualmente mueren y liberan el carbono almacenado. Su equipo publicó un estudio en NPJ Climate Action proponiendo un enfoque más permanente: cosechar árboles boreales maduros y hundirlos en las profundas y frías aguas del Océano Ártico, donde permanecerían preservados durante milenios. Estiman que gestionar sólo el 1% del bosque boreal de esta manera podría eliminar 1 gigatonelada de CO2 al año.
Conclusión: Si bien la reforestación a gran escala en Canadá presenta una estrategia viable para reducir el carbono atmosférico, la sostenibilidad a largo plazo sigue siendo una preocupación clave. Tanto la plantación de árboles como el almacenamiento de carbono en aguas profundas tienen ventajas, aunque esto último requiere una evaluación cuidadosa de los impactos ecológicos. Abordar eficazmente el cambio climático requiere soluciones multifacéticas, que integren tanto el secuestro natural de carbono como métodos innovadores de almacenamiento.





























