Normas para la minería en aguas profundas: se necesita un acuerdo global antes de fin de año

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Después de años de negociaciones estancadas, la comunidad internacional enfrenta una fecha límite crítica para establecer regulaciones para la minería en aguas profundas. Leticia Carvalho, directora de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA), afirmó que antes de finales de este año se debe finalizar un reglamento para evitar la explotación no regulada del fondo del océano.

La urgencia de la regulación

La presión para que se establezcan normas se ha intensificado debido a la reciente postura de Estados Unidos. La administración Trump ha manifestado su intención de comenzar a emitir unilateralmente permisos para la minería de fondos marinos en aguas internacionales. Esta acción pasa por alto la gobernanza colectiva, amenazando con abrir vastas extensiones del océano a la minería comercial sin protecciones ambientales estandarizadas.

La ISA, creada en 1994 en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, fue creada para supervisar el uso responsable del fondo marino profundo, que cubre casi la mitad del planeta. Sin embargo, Estados Unidos, aunque no es signatario de la convención, anteriormente se adhirió a los estándares de la ISA. Ahora, con la posibilidad de obtener permisos independientes, podría surgir un escenario del “Salvaje Oeste”, donde las naciones compiten para extraer minerales valiosos sin una supervisión coordinada.

Por qué esto es importante

La minería en aguas profundas implica la extracción de nódulos, cortezas y sulfuros ricos en minerales del fondo del océano, recursos que son cruciales para tecnologías emergentes como los vehículos eléctricos y la infraestructura de energía renovable. Sin embargo, la práctica es muy controvertida debido a sus posibles impactos ambientales, que incluyen la destrucción del hábitat, columnas de sedimentos y la alteración de ecosistemas de aguas profundas que permanecen en gran medida inexplorados.

El debate actual no se trata sólo del acceso a los minerales; se trata de sentar un precedente sobre cómo la humanidad gobierna los recursos compartidos. No llegar a un acuerdo podría llevar a una carrera hacia el abismo, donde las preocupaciones ambientales se dejan de lado en pos de ganancias económicas.

El impasse y los próximos pasos

La ISA comenzó sus reuniones anuales en Kingston, Jamaica, esta semana en un intento de salir del estancamiento. El organismo debe abordar cuestiones complejas, incluida la distribución de beneficios financieros, el seguimiento ambiental y los mecanismos de aplicación. El resultado determinará si la minería en aguas profundas se realiza bajo control internacional o se convierte en un campo de batalla.

Sin un marco global, las profundidades marinas corren el riesgo de convertirse en otra frontera donde las ganancias a corto plazo superan la sostenibilidad a largo plazo. Los próximos meses decidirán si las naciones priorizan la cooperación sobre la explotación.