Los astronautas de Artemis 2 de la NASA han comenzado un período de cuarentena de dos semanas en Houston, un paso fundamental hacia el lanzamiento de la primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años. La cuarentena, conocida como “programa de estabilización de la salud”, garantiza que la tripulación se mantenga saludable y evita posibles retrasos antes de un posible lanzamiento en febrero.
Descripción general de la misión
La misión Artemis 2 llevará a los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto con el astronauta de la Agencia Espacial Canadiense Jeremy Hansen, en un vuelo de diez días alrededor de la Luna en una cápsula Orion. Si bien la misión no implicará un aterrizaje ni una órbita lunar, representa un regreso histórico a la exploración espacial lunar, marcando el primer viaje lunar tripulado desde el Apolo 17 en 1972.
Inicie Windows y preparativos
La NASA ha identificado varias fechas potenciales de lanzamiento en febrero: del 6 al 8 de febrero y del 10 al 11 de febrero. Si se pasan por alto estas ventanas, existen oportunidades de respaldo en marzo (6 al 9 de marzo y 11 de marzo) y abril (1 de abril, 3 al 6 de abril y 30 de abril).
Actualmente, el equipo se está preparando para una prueba de combustible crucial con el cohete Space Launch System (SLS), que se trasladó a la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy (KSC) el 17 de enero. Si todo va bien con la cuarentena, los astronautas se trasladarán al KSC aproximadamente seis días antes del despegue, residiendo en el Edificio de Operaciones y Pago Neil A. Armstrong.
Pautas de cuarentena
Durante el período de cuarentena, la tripulación de Artemis 2 mantendrá contacto con familiares, amigos y colegas que cumplan con protocolos de salud similares. Evitarán reuniones públicas, usarán máscaras y practicarán el distanciamiento social mientras continúan su entrenamiento final, incluidas simulaciones de misión y chequeos médicos.
La misión Artemis 2 no es sólo un paso adelante para la exploración espacial; es una demostración del compromiso de la NASA con una presencia sostenible a largo plazo más allá de la Tierra. Las medidas de cuarentena garantizan que la misión siga su curso, protegiendo la salud de la tripulación y la integridad de esta empresa histórica.






























