El Reloj del Juicio Final, una representación simbólica de la proximidad de la humanidad a una catástrofe global, se ha fijado en 85 segundos para la medianoche : lo más cerca que nunca ha estado de significar el apocalipsis. Los científicos del Boletín de Científicos Atómicos citan la escalada de tensiones nucleares, el cambio climático desenfrenado, las amenazas biológicas y los peligros de la inteligencia artificial como los motivos de esta advertencia sin precedentes. Este no es sólo un gesto simbólico; refleja un panorama global en deterioro donde la cooperación está colapsando y los riesgos existenciales se multiplican rápidamente.
¿Por qué ahora? Una convergencia de crisis
El movimiento del Reloj no es arbitrario. Durante el año pasado, los peligros críticos han empeorado sin una mitigación significativa. Los riesgos nucleares se han normalizado y las principales potencias –entre ellas Estados Unidos, Rusia y China– exhiben un comportamiento cada vez más agresivo. Los conflictos existentes, como la guerra en Ucrania, conllevan el potencial de una escalada, mientras que el liderazgo internacional en materia de control de armas nucleares sigue ausente.
Más allá de las amenazas nucleares, el cambio climático continúa acelerándose. A pesar del consenso científico, las emisiones de gases de efecto invernadero están en niveles récord. El desmantelamiento de las protecciones ambientales y la erosión de la infraestructura de salud pública exacerban aún más la crisis.
Por último, las tecnologías disruptivas plantean una amenaza emergente. El Boletín advierte específicamente sobre el uso de la IA como arma, incluida la creación de nuevos patógenos y la proliferación de información errónea a través de deepfakes y chatbots. Como lo expresa la premio Nobel María Ressa: “Sin hechos, no hay verdad. Sin verdad, no hay confianza”. La erosión de una realidad compartida hace que abordar estas crisis sea aún más difícil.
La historia y el propósito del reloj del fin del mundo
Establecido en 1947 por el Boletín de Científicos Atómicos (fundado después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki), el Reloj se centró originalmente en la aniquilación nuclear. Con el tiempo, su alcance se amplió para incluir el cambio climático, la biotecnología y, ahora, la inteligencia artificial.
El Reloj lo fija anualmente la Junta de Ciencia y Seguridad del Boletín, considerando eventos y tendencias globales. Su punto más alejado desde la medianoche fue 17 minutos en 1991, tras los tratados de reducción de armas entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Esto demuestra que el progreso es posible, pero requiere un esfuerzo concertado.
¿Qué se puede hacer? Una perspectiva sombría
El Boletín propone soluciones, incluido un diálogo renovado entre las principales potencias, directrices internacionales para los arsenales nucleares y acciones agresivas sobre el cambio climático. Sin embargo, el clima político actual hace que estos pasos sean poco probables. Como reconoce el propio Boletín, parece poco probable que la situación mejore sin un cambio fundamental en la cooperación global.
El Reloj del Juicio Final es un crudo recordatorio de que las tendencias autodestructivas de la humanidad se están acelerando. Sin una acción urgente y coordinada, el camino hacia la medianoche es cada vez más inevitable.
