La extraña convergencia de la tecnología, los psicodélicos y la persecución de la inmortalidad

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El mundo de los multimillonarios tecnológicos y los experimentos de longevidad dio otro giro hacia lo surrealista recientemente, con Bryan Johnson, el empresario tecnológico obsesionado con revertir el envejecimiento, organizando un viaje de hongos psicodélicos transmitido en vivo. El evento contó con Grimes como DJ y, en un momento, estaba programado que incluyera a la estrella de YouTube MrBeast.

Johnson, que anteriormente experimentó con inmunosupresores y planea cargar la mente, midió biomarcadores mientras estaba bajo la influencia de alucinógenos. La transmisión en vivo atrajo a asistentes como el director ejecutivo de Salesforce, Marc Benioff, y la periodista tecnológica Ashlee Vance. Si bien Johnson afirma haber sabido lo que estaba haciendo, el espectáculo plantea interrogantes sobre la creciente superposición entre el biohacking extremo, la influencia de las celebridades y la exploración psicodélica.

El evento es parte de una tendencia más amplia de personas adineradas que buscan una extensión radical de la vida a través de métodos no convencionales. Los experimentos de Johnson, aunque llaman la atención, representan un movimiento más amplio impulsado por la creencia de que el envejecimiento es una enfermedad que debe curarse y no un proceso natural. Esto plantea preocupaciones éticas sobre el acceso, la seguridad y la posibilidad de ampliar las disparidades en salud.

Mientras tanto, un extraño estudio de correlación de 2014 preguntó si la toxoplasmosis latente (un parásito que se encuentra en muchas personas) podría estar relacionada con los accidentes de tráfico. El título del estudio es: “¿Se correlacionan la prevalencia de toxoplasmosis latente y la frecuencia de sujetos Rhesus negativos con la tasa nacional de accidentes de tráfico?” La respuesta fue no, pero la pregunta misma demuestra hasta qué punto algunas investigaciones científicas pueden desviarse hacia el absurdo.

Aún más extraño, un gráfico generado por IA en un artículo retractado de Scientific Reports pretendía ilustrar un sistema para diagnosticar el autismo. La imagen mostraba a una mujer con piernas de concreto, un niño señalando burbujas de texto sin sentido (“Valor faltante y características funcionales”) y una bicicleta con púas inexplicables. La revista rápidamente se retractó del artículo, pero el gráfico sigue siendo un testimonio de los resultados impredecibles de la IA y la necesidad de una revisión rigurosa por pares.

La velocidad de la retractación en sí es notable: las revistas suelen tardar años en corregir errores, pero éste se retiró en cuestión de semanas. Esto pone de relieve un reconocimiento cada vez mayor del potencial de imprecisiones del contenido generado por IA y la urgencia de mejores procesos de validación.

En un mundo donde los multimillonarios tecnológicos experimentan con una extensión radical de la vida y la IA genera ilustraciones científicas sin sentido, la línea entre la innovación y el absurdo se está borrando. La convergencia de estas fuerzas plantea interrogantes sobre el futuro de la ciencia, la tecnología y la búsqueda de la inmortalidad.