Una fosa común reanalizada recientemente que data de aproximadamente 3.000 años revela un patrón inquietante: las víctimas eran en su inmensa mayoría mujeres y niños. Desenterrado en Serbia hace décadas, el foso contiene los restos de 77 personas, de las cuales más del 60% son niños y más del 70% mujeres, una proporción desproporcionada que sugiere un acto deliberado de violencia en lugar de un derramamiento de sangre aleatorio.
La inusual demografía de la violencia
Las fosas comunes suelen reflejar matanzas indiscriminadas, con una distribución de género aproximadamente igual, o sesgadas hacia las víctimas masculinas en tiempos de guerra. Sin embargo, el sitio de Gomolava, ubicado cerca del moderno pueblo de Hrtkovci, presenta una marcada anomalía. La ausencia de un número significativo de hombres adultos plantea interrogantes críticos sobre la intención detrás de la masacre. A diferencia de las prácticas típicas de tiempos de guerra en las que las mujeres jóvenes y los niños a menudo son tomados como esclavos, estas víctimas fueron asesinadas.
Los investigadores, dirigidos por Barry Molloy del University College Dublin, utilizaron análisis de ADN modernos, estudios de proteínas y morfología ósea para confirmar los datos demográficos. Sus hallazgos, publicados en Nature Human Behaviour, indican claramente una selección deliberada de víctimas. “Es evidente que se está tomando una decisión sobre quién va a ser asesinado”, explica Molloy.
El aumento de la violencia organizada en Europa
La masacre de Gomolava no es un incidente aislado. La evidencia arqueológica apunta a un aumento de la violencia organizada tras la introducción de la agricultura en Europa hace entre 8.000 y 9.000 años. A medida que se desarrollaron los métodos de guerra, las incursiones se convirtieron en matanzas sistemáticas, que alcanzaron su punto máximo durante la Edad del Hierro temprana. Este período vio enfrentamientos crecientes entre diferentes grupos culturales que competían por el control de la tierra.
Las víctimas de Gomolava eran agricultores semisedentarios, mientras que las pruebas sugieren que fueron atacados por pastores seminómadas. El método de muerte (golpes a caballo) respalda aún más esta interpretación. El conflicto parece haber sido impulsado por la propiedad de la tierra: los agricultores pretendían controlar y cultivar la tierra, mientras que los pastores buscaban mantenerla abierta al movimiento.
Estado y asesinato selectivo
La alta proporción de mujeres y niños sugiere que tenían un valor significativo dentro de su comunidad agrícola. Su ataque deliberado podría indicar una estrategia diseñada para desestabilizar o eliminar a un grupo rival atacando su núcleo: la próxima generación y aquellos que mantuvieron las estructuras sociales. “Gomolava fue un punto álgido de todas estas diferentes formas de utilizar la tierra”, afirma Molloy, enfatizando la importancia del sitio.
El bioarqueólogo Mario Novak, que dirigió la investigación sobre una masacre anterior en Croacia, corrobora la tendencia a la escalada de violencia en la región. Los hallazgos de Gomolava añaden un elemento crucial a nuestra comprensión de cómo las primeras sociedades europeas entraron en conflicto.
El sitio de Gomolava proporciona evidencia cruda de violencia selectiva en la Edad del Hierro, subrayando las brutales realidades de las primeras guerras y las estrategias deliberadas empleadas para controlar la tierra y los recursos. La demografía sesgada de las víctimas exige una mayor investigación sobre la dinámica cultural y social que impulsó este horrible acto.
